Elucubraciones en verso

ELUCUBRACIONES EN VERSO.


En la más perdida zona del universo conocido. Un banco junto al mar en medio de ninguna parte. Lo que ha de ser, ¿Acontecerá?
Hablemos de filosofía.

Tiraban los peces del gran cebo, que se balanceaba con cada nuevo embite como si su vida dependiera de ello, poniendo las que parecían todas sus fuerzas, mientras al otro lado del extremo de la caña se encontraba un taciturno joven que se dedicaba a hacer malabares olvidando por completo y a su suerte la caña de pescar. A decir verdad tampoco parecía demasiado atento a su juego debido al constante flujo de bolas de un lado a otro sin variar inalterablemente su movimiento. Era un movimiento completamente mecánico. A través de las bolas se podía ver su mirada perdida en algún punto lejano.

El sonido de unas pisadas no alteró su estado, casi comático pero acelero el movimiento de las bolas.

- Lo que ha de ser será.

Cayeron las tres pelotas. Un chico de, aproximadamente su edad, cabellos cortos y gorra, que impedía reconocer sus ojos, se acerco a paso ligero hasta él con las manos metidas en la chaqueta. Mientras el otro recogía con parsimonia sus “hakis”. Cuando los tuvo, sentose, sin mediar palabra.

C.G.- Espero no haber sido inoportuno.

El receptor se mostraba un poco ausente, dubitativo.

C.G.-¿ En que encrucijada te encuentras, Robert?
Seria de mi agrado poderlo saber.

R.- Es que… no…se cual es mi “raison d’etre”
No se cual es la razón de mi existencia.
(¿Por qué estoy aquí?)
R.- Por que y para que vivo. ¿Somos marionetas del destino?
Euntóstenes, dime la verdad,¿somos esclavos de la
Providencia divina?

Euntóstenes toma asiento junto a Robert y le da una palmadita en el hombro.

E.- Esta, tu aflicción la tiene más de uno.

R.- No me consuela que otros la tengan, quiero dar sentido a mi vida. Me falta un objetivo al que aspirar y pasión por conseguirlo.

E.- Amigo mío, déjame contarte
que en Internet localicé una historia
y haré que permanezca en tu memoria
porque se asemeja al mas puro arte.

Algunos dirán, Arte del Destino,
Yo, aquesto del eterno retorno.
Ceniza a la ceniza, polvo al polvo,
cada cual debe ir por donde vino.

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